PLANES DE IGUALDAD

En el mercado de trabajo del siglo XXI, los Planes de Igualdad emergen como una herramienta esencial de cara a la consecución de la igualdad efectiva en el ámbito laboral. Si bien se trata de un instrumento que ha de ser fruto de la negociación colectiva, en este contexto resulta imprescindible ofertar un servicio dirigido a orientar, asesorar y acompañar a las empresas en el proceso de diagnóstico, diseño de medidas concretas, implantación, seguimiento y evaluación de estos planes de igualdad. Porque incorporar la igualdad de oportunidades en la gestión empresarial, debe constituir un objetivo prioritario para las organizaciones productivas.

¿Qué es un Plan de Igualdad?

El art. 46 de la LO 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, lo define como un “conjunto ordenado de medidas, adoptadas después de realizar un diagnóstico de situación, tendentes a alcanzar en la empresa la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres y a eliminar la discriminación por razón de sexo”.

¿Por qué un Plan de Igualdad?

Es imprescindible observar estas medidas con una mirada renovada. Invertir en igualdad también es invertir en productividad a medio y largo plazo. Las empresas en las que se implementan acciones concretas en materia de igualdad reducen la tasa de absentismo laboral, mejoran la productividad, racionalizan  las bajas por enfermedad común, fortalecen su imagen corporativa…

La legislación española en la actualidad establece la obligatoriedad de negociar un Plan de Igualdad en todas las empresas cuya plantilla supere los 250 trabajadores. Adicionalmente hay que señalar que el panorama ha adquirido una dimensión diferente de la mano de la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público (en vigor desde el 9 de marzo de 2018), la cual procede a la transposición de las Directivas comunitarias 2014/23/UE y 2014/24/UE, de 26 de febrero a la legislación de contratos públicos. Esta norma comporta una modificación de calado de la regulación vigente en la materia y contiene una importante batería de artículos en materia social, que obligan a extender su estudio más allá del ámbito puramente administrativo, alcanzando, en diversos aspectos, al laboral. El nuevo texto normativo impulsa la incorporación de criterios sociales en la contratación pública. Así, podrán exigirse etiquetas específicas como medio de prueba de que el adjudicatario cumple las características sociales exigidas (por ejemplo, distintivos de igualdad de género); adicionalmente,  si no se ha optado por otra fórmula expresamente, se aplicarán criterios sociales para el desempate entre dos o más ofertas, debiendo atenderse, por este orden, al mayor porcentaje de (a) trabajadores con discapacidad o en situación de exclusión, (b) temporales, o (c) mujeres; del mismo modo, podrán establecerse condiciones sociales o laborales en relación con la ejecución del contrato, siempre que estén vinculadas a su objeto. Resulta central destacar que desde la entrada en vigor de este texto normativo, quedarán excluidas de la contratación pública aquellas empresas de más de 250 trabajadores que incumplan la obligación de contar con un plan de igualdad.

Objetivos de los Planes de Igualdad

  1. Alcanzar en la empresa la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres.
  2. Prevenir/eliminar cualquier práctica que genere o pueda generar discriminación por razón de sexo (con especial atención a las cuestiones vinculadas a la maternidad, la asunción de obligaciones familiares y el estado civil)
  3. Concretar medidas de acción positiva a favor de las mujeres para corregir situaciones patentes de desigualdad de hecho respecto a los hombres.
  4. Determinar las fases que se han de acometer:
  • Diagnóstico (análisis de la situación laboral de mujeres y hombres en la empresa).
  • Determinación de objetivos específicos, lo cual conduce a la concreción de medidas, estrategias y prácticas antidiscriminatorias (Plan de Igualdad)
  • Cronograma. Resulta imprescindible concretar la temporización de las medidas, así como identificar a los responsables de ponerlas en marcha
  • Implementación de un sistema eficaz de seguimiento y evaluación de los objetivos contenidos en el Plan.

Estructura del Plan de Igualdad

En cada una de la organizaciones productivas en las que se negocie un Plan de Igualdad, éste estructurará su contenido del siguiente modo:

  • Objetivos generales y específicos (individualizados, en función de las características de la empresa)
  • Medidas y acciones concretas que se implementarán en la empresa.
  • Cronograma o calendario de ejecución.
  • Determinación de los responsables de implementar el Plan.
  • Indicadores de seguimiento o evaluación